domingo, 25 de noviembre de 2012

Monet y la Abstracción.


Claude Monet. Iris amarillo, c. 1924
Musée Marmottan, París (detalle)


Fundación Caja Madrid
 

6. En el jardín de Giverny

 
Desde que se instaló en Givery, en 1883, las variadas especies de flores y árboles del jardín, diseñado por el propio Monet, se convirtieron en fuente inagotable de inspiración para el artista.

Como consecuencia del revival de Monet, durante los años cincuenta, el jardín del pintor pasó a convertirse en un lugar de peregrinación de numerosos artistas abstractos, tanto americanos como europeos. La contemplación de las pinturas que se encontraban abandonadas en el antiguo taller del pintor supuso para ellos un impulso esencial para su obra posterior.






En la sala central se presentan las series de los distintos conjuntos florales del jardín de Monet, como agapandos, iris, rosales o glicinias unos lienzos en los que el pintor demuestra una radicalidad sin precedentes.
 
 Monet elegía con todo esmero las flores de sus nuevas creaciones por su colorido o sus formas, y aplicaba simultáneamente o bien trazos alargados y abocetados, o bien pinceladas apretadas y amontonadas, según la especie de que se tratara.
 
El aspecto inacabado de muchos de ellos y la factura suelta dialogan con las abstracciones posteriores de Ellsworth Kelly, Sam Francis o Joan Mitchell.





El acercamiento mas extremo a la abstracción lo realizó Monet en la serie del Puente japonés, que fue construido en 1893 sobre el estanque de nenúfares y del que se muestran varios ejemplos en la segunda sala del recorrido.
 
 En estas pinturas la factura se vuelve empastada y se compone a base de unas pinceladas amontonadas creando un efecto lleno de matices que acrecienta la planitud de la composición, no muy alejada de las abstracciones de Jean-Paul Riopelle y Zao Wou-ki.





7. La estela de Monet
 

Durante la segunda mitad del siglo XX, los diferentes y sucesivos lenguajes pictóricos de la abstracción, incluso los que tendieron hacia formulas más espirituales o trascendentales, buscaron siempre alcanzar una experiencia a través de los medios pictóricos.
 
Como cierre de la exposición se presentan una serie de obras de Jean-René Bazaine, María Elena Vieira Da Silva, Robert Ryman o Gerhard Richter en las que podemos comprobar una preocupación por la pincelada, el empaste, la textura o la rugosidad del lienzo presente en muchas de las pinturas de Monet.















Puente japonés 1924







Claude Monet. Puesta de sol en Étretat, 1883
Musée des beaux-arts, Nancy



Claude Monet en su jardín de Giverny



Monet en su taller.






Claude Monet en 1899
Fotografía: Gaspard-Félix Torunachon (Nadar) 1820 - 1910





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