jueves, 22 de noviembre de 2012

Marilyn Monroe (1926 - 1962) Inspira La Alta Costura


Marilyn en 1962, con zapatos de 
Salvatore Ferragamo

 

Los zapatos sonde ante beig, con tacones de aguja. Número: 36,5. Por dentro, bajo las huellas de los dedos y talones, se vislumbran las palabras Creations Salvatore Ferragamo Florence, Italy.



Estos, y otros 30 pares exactos, ayudaron a crear el mito de Marilyn. La estrella los llevaba siempre: para visitar a los soldados norteamericanos en Corea en 1954; para contonear las caderas y susurrarle Happy Birthday, Mr. President a John F. Kennedy en 1962 y para bailar en una película tras otra durante más de una década.
 


Marilyn, la exposición inaugurada en el Museo Salvatore Ferragamo, va más allá de una suma de fotografías, clips de películas, ropa explosiva y zapatos sexys; narra una vida llena de gloria llena de gloria y tragedia.



Vincula a la actriz a la ciudad de Florencia, estableciendo un nexo de conexión entre Marilyn y las bellas artes del Renacimiento. Así, junto a una imagen de la actriz exhibiendo las curvas que retrató Bert Stern en su ya famosa última sesión, previa a su muerte, se expone un sensual desnudo del siglo XVIII de Francois Boucher.



Puede que sea una exageración comparar una foto de Marilyn en la playa, despeinada por la brisa, con el Nacimiento de Venus, de Botticelli, pero enternece imaginarse a la estrella como una belleza eterna.

 

Sin duda Marilyn es mucho más que la diva de cine que veían los artistas contemporáneos como Andy Warhol.



Stefania Ricci y Sergio Risaliti, los comisarios de la muestra, han logrado lo inesperado, una visión fresca de la mujer que dejó claros sus sueños: "Quiero ser artista, no una caricatura erótica. No pretendo salir a la venta como afrodisiaco de celuloide". Suzy Menkes
                     


El polvo en las alas de la mariposa
de
Antonio Tabucchi


Si fuera una película sería un flashback. Se vería una niña de rostro dulce y de grandes ojos llamada Norma Jeane, lleva un body con dos alitas trasparentes en los hombros que la hacen parecer una criatura salida del mundo de Peter Pan, camina sobre un cable tendido en lo alto , como una acróbata, con los brazos abiertos para mantener el equilibrio, sin embargo parece segura de sí misma, con la seguridad inconsciente de los sonámbulos. Pero no duerme, está muy despierta. Qué extraño, no es un cable de acero, el objetivo se acerca, es hilo de seda que oscila peligrosamente en el aire, ¿cómo puede un hilo tan sutil mantener a una niña suspendida en el vacío? 



La niña mira hacia abajo, hacia el abismo. A un lado, hay una casita modesta a la que el misterioso director de la película ha hecho retirar el techo para que pueda verse el interior como en las maquetas de las agencias inmobiliarias.Dentro hay una mujer de aspecto desesperado, en bata, tiene una botella de licor en la mesilla de noche, la cama está sin hacer, unto a ella hay un marinero de aspecto rudo, riéndose, pero sin que pueda oírse, y que tiende la mano hacia una niña para agarrarla.



Tiene unos brazos monstruosamente largos, o más bien que se están alargando hasta rozar los pies de la niña. Pero ella avanza sin miedo y mira al otro lado del hilo, donde está la pared de un rascacielos de Nueva York, la niña apoya los codos en el aire como si estuviera asomada a un balcón, y en el fondo del abismo, en la acera de una calle recorrida por automóviles, hay una multitud que la llama con gestos amplios, la aclama, tiende los brazos hacia ella, y todos esos brazos de esa multitud comienzan a alargarse monstruosamente hasta rozarle los pies. La quieren, la aclaman, aúllan. Pero sólo se ven bocas abiertas de par en par, porque la película es muda y en blanco y negro.¿Por qué lado bajar?.



Y en ese momento irrumpe una voz en off que procede de la niña, aunque ella no abre la boca: una voz dulce, algo nasal, infantil y sin embargo adulta, que parece estar implorándole a la vida que guíe sus pasos.


Vida-
soy de tus dos direcciones
De algún modo permaneciendo colgada hacia abajo
casi siempre
pero fuerte como una telaraña al
viento -existo más con la escarcha fría resplandeciente.
Pero mis rayos con abalorios son del color
que he visto en un cuadro -ah vida
te han engañado



La voz en off está recitando un poema de Marilyn Monroe. Y no es un flashback, sino un flashforward, ya no es una película, sino la vida real, estamos en este libro, que revela una personalidad intelectual y artística que pocos podíamos sospechar. Es la otra cara de la luna.

Ídolo en el sentido etimológico de la palabra (del griego eidolon, doble "aéreo" de un cuerpo verdadero), Marilyn  parece siempre fuera de sí misma, más hacia dentro, como si poseyese un aura idéntica a ella pero inaprehensible y como si congeniara más con su aura que con su cuerpo. Una mujer  hecha de carne alegre, con una doble hecha de aire y de melancolía.



Marilyn no es solo un mito o un icono (se dice que la imagen de su rostro es tan conocida en el mundo como La Gioconda de Leonardo).

Antes de que los romanos inventasen el término Imago los griegos utilizaban la palabra Phantasma, que significaba "imagen", pero no la imagen que el cuerpo da de nosotros, sino la imagen propia que tenemos en nuestro pensamiento. Podríamos decir "el alma".

"Iguess I am a fantasy", "creo que soy una fantasía" lo dijo Marilyn en 1959, lo recoge Donald Spoto en su biografía. La frase es misteriosa y algo inquietante, pero montada en el fotograma preciso de la película adquiere una claridad extraordinaria.



La Rubia Eterna. Siempre Marilyn 



 


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