lunes, 26 de noviembre de 2012

Como casarse con un millonario, 1953.






Marilyn Monroe      Betty Grable      Lauren Bacall  


Lauren Bacall


Las protagonistas femeninas de la película

 

Tres modelos unen sus recursos para alquilar un lujoso ático, con la esperanza de atrapar un marido rico.


Marilyn Monroe y Betty Grable

Después de varios encuentros con hombres acaudalados, las tres descubren que el amor es preferible al dinero.

 

 
Marilyn Monroe y David Wayne

Marilyn Monroe una encantadora miope que se niega a llevar gafas en público, dando lugar a situaciones cómicas.

Una comedia encantadora, amena y divertida, muy bien interpretada.  Un elenco magnifico y una excelente dirección.



Título: How to Marry a Millonaire

Año: 1953 

País: Estados Unidos

Director. Jean Negulesco



Música: Alfred Newman

Fotografía: Joseph MacDonald

Productora: 20 th Century Fox

Género: Comedia

Reparto: Lauren Bacall, Marilyn Monroe, Betty Grable, William Powel, Roy Calhoun, David Wayne


1953: Nominada Oscar: Mejor Vestuario

1954. Premios Bafta: Nominada Mejor Película


Lauren Bacall y Marilyn Monroe
  

Lauren Bacall, Humphrey Bogart y Marilyn Monroe






Betty Joan Weinstein Perske
Lauren Bacall (16 de sep. 1924)





Marilyn Monroe y su amigo Marlon Brando


Marilyn Monroe y su marido Arthur Miller.


Marilyn Monroe escribía textos asimilables poemas o esbozos de poemas, en folios sueltos o en páginas de cuaderno. Sólo enseñó sus escritos a los amigos más íntimos . Sobre todo a Norman Rosten, escritor neoyorquino instalado en Brooklyn y amigo de Arthur Miller, que la había animado tras leer algunas muestras.

En la conclusión de un libro que escribió sobre ella (Marilyn Among Friends), afirma: "Poseía el instinto y los reflejos del poeta, pero le faltaba maestría" No cabe duda de que la forma poética , o, más general, la del fragmento, le permitía expresar fulguraciones, sensaciones puntuales...pero ¿quién podía prestar oído a una voz tan frágil, la cara opuesta de la rubia resplandeciente?

Arthur Miller expresa a este respecto: "Para sobrevivir, habría tenido que ser más cínica o por lo menos estar más cerca de la realidad. En lugar de eso, era una poeta callejera intentando recitar sus versos a una multitud que, mientras tanto, le hace jirones la ropa."



Ay maldita sea me gustaría estar
muerta -absolutamente no existente-
ausente de aquí -de
todas partes pero cómo lo haría
Siempre hay puentes -el puente de Brooklyn
Pero me encanta  ese puente (...)
nunca he visto un puente feo



Hay un poema de Marilyn una invocación a la muerte, una invocación a la Sombra; en este poema, la mariposa nocturna es el ser alado que transporta el alma a otro lugar.

 Y a continuación, de pronto, viene la imagen del puente, algo que va de una parte a la otra, no el puente de Brooklyn, demasiado hermoso, que Marilyn ama, sino un puente ignoto y feo, adecuado para el viaje a lo Desconocido.

Pero es imposible encontrar un puente de ese género, porque Marilyn no conoce ningún puente feo. Todos son hermosos, para ella.



También a Vladimir Nabokov le atraían las mariposas. Se consagró al estudio de las mariposas con seria dedicación científica y durante sus primeros años norteamericanos, trabajando como entomólogo en el Museo de Zoología Comparada de la Universidad  de Harvard, se pasaba la vida  estudiándolas.



Antes de convertirse en el escritor que llegó a ser , Nabokov fue un científico juicioso y atento. ¿Que interesaba a Nabokov de las mariposas? Buscaba la esencia de la mariposa. Y, ante la imposibilidad de atraparla por medio del microscopio, hubo de recurrir a la literatura. Y escribió Lolita. Lolita es una ninfa, y el calificativo de "ninfómano", atribuido a Nabokov (o mejor a su personaje), no suena despreciativo en absoluto, sino que nos remite a algún otro sentido.



El señor Humbert es alguien que va en pos de una ninfa para comprender su naturaleza. Su curiosidad, que atañe también el ámbito de lo erótico, no tarda en convertirse en manía, dentro de lo cual, como es lógico, acaba encerrado.



Warburg, llega a la conclusión de que las figuras femeninas del Renacimiento florentino eran ninfas. Y las ninfas -dejando aparte la figura de Niké, ninfa estática que lleva la guerra en las alas -pertenecían, según los antiguos, a las bacantes, que son al mismo tiempo belleza y muerte. Atrapar la belleza y la muerte es imposible, porque belleza y muerte pertenecen a lo Inefable. Sólo el mito puede comprenderlas.

Que el Mito sea antiguo no es indispensable; lo importante es su naturaleza: puede perfectamente tratarse de un mito elaborado en la modernidad, porque se halla fuera del tiempo.





  

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