lunes, 19 de noviembre de 2012

Jardines Impresionistas.




Entrada a la exposición del Museo Thyssen-Bornemisza



Pierre-Auguste Renoir
Flores en un jarrón, 1866
National Gallery of Art,Washington
Colección Mr. y Mrs. Paul Mellon


Jardines impresionistas presenta un completo recorrido por el desarrollo de la pintura impresionista de jardines, desde sus precursores inmediatos, desde mediados del siglo XIX, hasta los postimpresionistas y simbolistas de principios del siglo XX.
 
Se trata de una exposición organizada por el Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja de Madrid en colaboración con la National Gallery of Scotland, Edimburgo, y comisariada por Clare Willsdon, profesora de la Universidad de Glasgow, Michael Clarke, director de la National Gallery of Scotland y Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza, que han conseguido reunir cerca de 140 pinturas.

 

Federico Zandomeneghi
La Plaza de Amberes, 1880
Gallerie d'Arte Moderna Ricci Oddie, Piacenza 


A mediados del siglo XIX, la introducción y el cruce de cientos de plantas y especies de flores exóticas procedentes de Asia, África y América, así como la apertura al público de los parques reales, estimularon en Francia y otros países europeos un gran movimiento hortícola.
 
 Diseñar y cultivar jardines se convirtió en una pasión a la que no fueron ajenos los pintores impresionistas, como Monet y Caillebotte.

La exposición comienza en las salas del Museo Thyssen-Bornemisza con una sección dedicada a los precursores del jardín impresionista.
 
 La pintura de flores del romanticismo (representada por Delacroix) se yuxtapone aquí a los floreros de Bazille o Renoir. Frente a estos "jardines de interior", los pintores de la escuela de Barbizon se abrieron al aire libre y exploraron el jardín como paisaje.
 
 Artistas como Millet, Corot y Daubigny serían precedentes inmediatos de la pintura impresionista francesa.



Camille Pissarro
El jardín del artista en Éragny, 1898
National Gallery of Art Washington
Colección Ailsa Mellon Bruce 





La aproximación de los impresionistas al tema del jardín está marcada por tres oposiciones: entre la ciudad y el campo, el parque público y el jardín privado, lo decorativo y lo productivo.
 
El jardín aparece como un punto de encuentro entre lo urbano y lo rural, puede ser una isla de naturaleza en medio del asfalto o bien un fragmento de orden civil en mitad del campo.
 
Así como los pintores de Barbizon, sobre todo Corot, habían representado jardines campestres, Manet y los impresionistas descubrieron en los parques parisienses los atractivos combinados de la vida moderna y el aire libre.



Manet. La partida de croquet, 1873


Max Ernest. Vegetación, 1916



Casa Museo de Claude Monet en Giverny



  








El puente japonés que tanto gustaba al pintor






El precioso y cuidado jardín


















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