sábado, 3 de noviembre de 2012

Helena de Troya. Margaret George.




...Troya, cuyos muros todavía no eran antiguos
había sido destruida, esa ciudad noble, regia,
y muchos hombres de gran valor y renombre
perdieron su vida, algo que nadie puede negar,
y todo por Helena, la esposa de Menelao.

Cuando algo está hecho, no puede ser de otro modo

Libro de Troya, circa 1412-1420.
John Lydgate



 Margaret George
 
es una historiadora nacida en Nashville (Tenesse, EE.UU.) en 1943, escritora de novelas y biografías históricas. Ha publicado Memorias de Cleopatra, María reina de Escocia y María Magdalena.

La reina de Esparta, Leda, seducida por Zeus, tuvo del dios una hija que sobrepasó en belleza a todos los mortales. Helena el personaje femenino mas controvertido de la Antigüedad, movió a los griegos a la legendaria Guerra de Troya.

Éstaes la historia de Helena de Troya, la mujer mas bella del mundo. Una mujer premiada y castigada por los dioses con un don tan único y virtuoso como maldito y terrible: una belleza incomparable, capaz de provocar la mejor locura de los hombres, pero también la peor cordura.

Hija de un dios, esposa de reyes, amada y odiada por todos, Helena vivirá desde pequeña y para siempre sometida a la mirada escrutadora de amigos y enemigos, sólo por ser quién es, por ser como es, por poseer el rostro que provocará una de las guerras mas famosas y legendarias de la historia de la humanidad: la guerra de Troya.

De la mano y la voz de la misma Helena, en esta novela conocemos su historia; su punto de vista de la leyenda; su niñez, marcada por las funestas profecías cernidas sobre su familia, que la obligan a vivir oculta del resto del mundo; su temprano matrimonio con Menelao, tras la competencia entre cientos de pretendientes su historia de amor y traición con Paris; el asedio de Troya; su encuentro con personajes inolvidables: Aquiles, Agamenón, Príamo, Hécuba, Odiseo, Héctor...

La venganza, el deseo, la ira, los celos, el amor, la muerte y la soledad plagan la vida de Helena, y Margaret George, plasma en este libro todas las contradicciones de un personaje de leyenda.










Los Griegos, Señores del Espíritu
Demócratas y Tiranos, Filósofos y Artistas



La cuna de Occidente estuvo junto a las costas del Mediterráneo oriental. Los griegos contaban la hermosa leyenda del rapto de Europa, la hija del rey fenicio. Zeus en forma de toro domesticado, la sorprendió jugando en la playa y se la llevo a Creta.

Esta leyenda refleja una vez más lo que todos los griegos sabían ya en tiempos de Homero: el origen de su cultura hay que buscarlo en Oriente. Los héroes de al época primitiva griega, reyes de Argos y Tebas, habían recogido la leyenda de antepasados egipcios y fenicios.




Los griegos fueron un pueblo asombroso. Uno podría preguntarse qué era lo que más apreciaban: si los logros de sus poetas, de sus filósofos o de sus arquitectos, los cuales crearon obras maravillosas. probablemente ellos habrían contestado que lo que mas apreciaban era su libertad.


 La conciencia de ser libres los diferenciaba fundamentalmente del mundo oriental. El estado no era para ellos propiedad de un déspota, sino que representaba para todos los ciudadanos libres una empresa llevada en común y cuyas tareas y cuestiones públicas correspondían a todos. En un estado en que decide la voluntad de uno solo, únicamente podía haber esclavos, según el punto de vista griego.



A esta Grecia tenemos que agradecerles la democracia y la humanización del arte y de la ciencia.




Ningún pueblo en la historia de la humanidad ha sido tan admirado, como los griegos. Hasta bien entrado el siglo XIX se creía encontrar en su historia y en su cultura los modelos de todo el quehacer humano.La perfección griega, su serenidad, su fuerza creadora, su disciplina, su mesura y su orden debían ser el cuadro modélico de la conducta humana.

La más importante creación de los griegos es su mitología. La fracmentación política se reflejaba en el mundo de los dioses. Los cultos permanecen independientes unos de otros, cada polis tenía sus propios templos y sus propias fiestas.




 La diosa de la ciudad de Atenas Palas Atenea, en Corinto y en Argos se veneraba a Hera, en Esparta se azotaba a los adolescentes en honor de Artemisa.

A pesar de que Atenea o Hera eran veneradas también por todos los griegos y que quienquiera que se hacía a la mar sacrificaba al dios del mar, Poseidón, o consultaba el oráculo délfico de Apolo, es decir, que todos los dioses eran para todos.




Los griegos no conocieron ninguna clase de "libros sagrados", ningún fundador de religión y ningún profeta. Para los griegos , los dioses estaban siempre presentes tanto en la vida del individuo como en la vida de la comunidad.

Grecia puso los cimientos de la civilización occidental, los griegos demócratas señores del espíritu, filósofos y artistas.



























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