viernes, 19 de octubre de 2012

Pearl S. Buck (1892-1973)


Pearl Comfort Sydenstricker (Pearl S. Buck)

Finalizaba el siglo, el XIX, y Pearl S. Buck era una niña solitaria y de ojos exageradamente abiertos. Ante aquellos ojos, en los que siempre se columpió algo de tristeza pasaba una China asombrosa. los padres de Pearl, estadounidenses aunque de origen alemán, holandés y francés,habían establecido su imperativo misionero en Chingkiang, a orillas del río Yangtsé.
 
Allí, abajo "las nubes felices que sobre vuelan el río", creció Pearl S. Buck, nacida Pearl Comfort Sydenstricker, en Hillsboro, Virginia, el 24 de junio de 1892.
 
Asía no cabe duda, se imprimió en Pearl; China fue su aprendizaje de vivir, mientras que su familia, el falso reflejo de una América ideal. Y aunque ella siempre mantuvo su amor patrio depositado entre barras y estrellas, nunca dejo de sentirse algo extranjera en su propio país.
 
No obstante, alguna mayor querencia debía de sentir por Asia cuando Pearl, acabados sus estudios universitarios, se casa con un misionero (1917) y juntos regresan y se establecen en China.
 
El siglo XX amanece turbio en Asía; los años que allí pasa Pearl con su marido no son fáciles: existe una gran inestabilidad política, menudean los conflictos bélicos y las rebeliones, el nacionalismo estalla en xenofobia y se acentúan los conflictos sociales. La misma Pearl sufrirá el terror que imponen las cuadrillas de bandoleros tampoco son años fáciles en la vida íntima de Pearl: cuando, a mediados de la década de los veinte empieza a trabajar en la novela Viento del Este Viento del Oeste, su matrimonio con el misionero presbiteriano se precipita por los tormentosos despeñaderos del divorcio.
 
Pearl que publicaba artículos y narraciones breves en un periódico de Shanghai ya antes de irse a estudiar a Estados Unidos, llega a la literatura sin demasiada intención; escribe desde sus obsesiones: Asia, su gente, la mujer, la familia; además, y sobre todo, Pearl quiere conciliar Oriente y Occidente. Ella es la primera sorprendida por el éxito literario. La segunda novela de este ciclo chino fue La Buena Tierra (1931). El libro se convierte en el mas vendido y merece el premio Pulitzer (1932).




Viento del Este, Viento del Oeste ( 1930 ), titulo de la primera novela que publico Pearl S. Buck cuando la escritora tenía treinta años.

 Con ternura, la autoras escribe la educación ancestral que recibían las mujeres en aquel país, narrando el conflicto que conmueve a una honorable familia china cuando sus hijos contraen matrimonio, ella con un marido de ideas modernas y ella con las de la china tradicional.

Se ha dicho que La buena tierra es la mejor novela de Pearl S. Buck. Quizás. No obstante, la obra mas emblemática, la que contiene todos aquellos elementos que más tarde estructurarán el esqueleto de su amplia labor literaria, es Viento del Este, Viento del Oeste.
 
Ya en el título la escritora estadounidense nos anuncia una de sus mayores obsesiones: el choque entre la civilización oriental, concretada en China, y la occidental norteamericana.

Dicho enfrentamiento se da en esta ocasión a causa del matrimonio de la narradora -"Habla una mujer china" se nos advierte en el epígrafe inicial - con un chino occidentalizado, y se amplía y contrasta por otro matrimonio: el del hermano de la narradora, también occidentalizado, con una "extranjera".

Pearl S. Buck no falsea la realidad cuando plantea el conflicto a partir de valores, costumbres y formas de vida diferentes, sin embargo, mas en segundo término, existe en su obra otra realidad, vigente aún hoy, que es la raíz del problema: los asiáticos sienten una lógica reticencia hacia el occidental.
Mucho se ha escrito sobre el tema y todos los análisis coinciden en que las causas deban buscarse en los colonialismos e intentos de colonialismo que desde el siglo XVI, fueron infligidos a los asiáticos por los europeos.

 La agresión occidental lo fue por la prepotencia de unos conquistadores que se burlaban de costumbres milenarias, que nunca se hicieron a esa cortesía y modales exquisitos tan propios de Asia y que, además explotación política y económica, intentaban imponer el rigorismo cristiano a un pueblo hecho en el sincretismo religiosos por vía de la tolerancia

Conociendo la historia de aquella enorme importunidad, una no se asombra cuando comprueba que, al sur del Yangtsé, todavía se utiliza el despectivo "falang"- perversión del francés: farangsé, farang, falang- para referirse a los extranjeros occidentales.

El subjetivismo y el autobiografismo que impregnan la obra de Pearl S. Buck nos conducen a una China Central que se corresponde a la que la escritora vivió en su niñez y también posteriormente.

De alguna forma, lo que Pearl nos propone es su propia vida, su conflicto dicotómico planteado en la cotidianidad de una incipiente familia...Familia, madre, esposa y mujer, he aquí las bases sobre las que se desliza su pluma.

Ella misma se refirió a esta cuestión en el prólogo de su libro, Las mujeres de Kennedy (1970): "Mi interés -escribió entonces- se centra, por su puesto, en la familia americana, igual que se ha centrado tantas veces en la familia china y, especialmente, en la madre. Pero no podemos conocer a la madre mientras no conozcamos a la mujer que fue antes de convertirse en madre".



Título: East Wind, West Wind (1930)
Autora: Pearl S. Buck
Traducción del inglés: G. y L. Gosse
Ilustración de la cubierta: Ballestar
Editorial: Plaza & Janés Editores S.A. (para Círculo de Lectores)
Prólogo: Ángel Montoto
Nº de Páginas. 221 



Tampoco resulta gratuita tal fijación.Si repasamos la biografía de Pearl S Buck Por los cielos espaciosos (1954) nos encontramos ante una niña que crece en un ambiente extraño, a veces hostil, donde su aprendizaje de la familia occidental carece de modelos comparativos: la familia es sólo la suya y es muy diferente a la del resto de los niños con los que Pearl juega en la calle.

Su padre, a quien Pearl confiesa que llegó a odiar, era un fundamentalista cristiano que se enfrentaba, como todos los misioneros que acudieron a Asia, a la frustración que significaba la enorme dificultad de cristianizar a aquellos paganos asiáticos instalados en una religión apenas agresiva con el individuo. Su madre..."Mi amor por mi madre - cuenta Pearl - era un caso aparte.

Estaba arraigado en mi sangre y en mis huesos." Su madre fue una gran amiga occidental y la que se preocupó directamente de la educación anglosajona de Pearl. El hogar familiar no tenía nada que ver, según refiere ella misma, con una balsa de aceite.

Sin embargo, Pearl repite los pasos dados por su admirada madre: regresa a China y se casa con el misionero presbiteriano John Lossing Buck -  de ahí el nombre literario que utilizó quien de soltera se llamaba Sydenstricker.

Los primeros cinco años de matrimonio, finalizados los cuales empieza a escribir Viento del Este, Viento del Oeste, son terribles: a los muchos conflictos sociales y revolucionarios que embargan a China, a los ataques continuos de bandas de forajidos, al hambre, se le añade una calamidad que afecta al mismo matrimonio Buck : John es incapaz de comprender la mentalidad asiática; la ve desde la superioridad del hombre blanco, esa superioridad que tanto ofende en Extremo Oriente, y no se da cuenta de que su esposa, a pesar de su pasaporte y de su universidad estadounidense, está mas cerca de los chinos que de él. 


Con un final feliz - la extrema bondad de Pearl la conducía siempre a los finales felices - que no existió en la realidad, lo que nos explica Pearl S. Buck en Viento del Este, viento del Oeste  es su complicado matrimonio.

Una sola voz - la de una joven mujer china - narra a una interlocutora anónima y silenciosa - se supone que también mujer china - su vida matrimonial y, a modo de recuerdo - explicación, también su vida anterior al matrimonio. La joven mujer se casa con un hombre que acaba de regresar de Occidente donde ha estudiado medicina; la boda - un tradicional contrato familiar - se realiza sin que los contrayentes se hayan visto con anterioridad.

Mientras que ella acepta la situación, pues sería inimaginable la desobediencia a los pactos de sus mayores, el joven médico también acepta, pero en contra de su voluntad, ya que se considera victima de unas costumbres que deberían ser abolidas.
Al principio, el marido se enfrenta con cierto desabrimiento a una situación, la del matrimonio forzoso, que le disgusta, y la joven esposa,que no entiende la mentalidad moderna supone que se debe a su fealdad; la queja "Él no me encuentra bonita", que aparece en la primera página de la novela, sigue repitiéndose con cierta insistencia y también la encontramos en muchas otras obras de Pearl S. Buck.

La dulzura y el amor de la joven mujer china va consiguiendo que el marido se fije en ella, pero nuevos vientos del este y del oeste asolan la intimidad de ambos: ha llegado a la ciudad el hermano mayor, hermano por excelencia, de la narradora, quien también ha estudiado en Occidente y, en el colmo del desafío y la osadía, allí se ha unido sentimentalmente a una "extranjera".

 El conflicto y la incomprensión crecen, implican a mayores y jóvenes, y, cómo no, tampoco la extranjera acaba de comprender lo que ocurre a su alrededor.

 Las últimas líneas de la novela, que ha discurrido entre descalabros diferentes que apuntan hacía la razón de lo moderno, contienen un final feliz y una frase que resume la ideología de Pearl S. Buck: "El pasado, pasado está". A. M.

                                                                                                                          
S. Buck, nació en Hillsboro (Virginia) 24/ 06/1892

Se diría que Pearl S. Buck está entusiasmada y su producción literaria aumenta con una rapidez increíble. En 1937 recibe el Premio Nobel, concedido por primera vez a una mujer estadounidense; en su autobiogafía  My Several Worlds (Mis diferentes mundos, 1954), que se publicó en español bajo el título de Por los cielos espaciosos, se adivina cierto estupor ante el fasto de la fama.

Sin embargo, como muchos de los Nobel, el de Pearl S. Buck no obtuvo la aceptación general. Por Europa corrían los Miller y los Hemingway, aquella fabulosa generación perdida en los cafés de Montparnasse que miraba con cierto desdén una literatura ya rebasad por ellos.

La popularidad de Pearl se dispara cuando La Buena Tierra es llevada al cine e incluso consigue un Oscar, lo que no obsta para que el inolvidable Ángel Zuñiga abundando en el menosprecio de los exquisitos, escriba desde Nueva York: "El film, interpretado por dos judíos, el magnífico Paul Muni y la artificiosa y falsa Luise Rainier, alcanzó, también, no pocos galardones en un carnaval de verbena oriental".

Pearl S. Buck publicó veintinueve novelas, tres colecciones de cuentos, una autobiografía.

 Su mayor éxito le vino por el ciclo chino, cuya trama argumental navega ordenadamente a través de un mundo exótico y diferente que nadie ha sabido describir con su gracia y precisión. Cuando murió, en marzo de 1973, a los ochenta años, Pearl S. Buck, estaba escribiendo cuatro novelas al mismo tiempo.A.M.
                                                                                                                      


La buena tierra, esta novela esta considerada la obra más completa de Pearl S. Buck. Por la rapidez con que dicho ciclo fue acabado - la novela final, Una Casa Dividida, se publicó en 1935 -, es de suponer que la escritora estadounidense trabajó al mismo tiempo en los diferentes textos desde la mitad de los años veinte, cuando su matrimonio, acababa de destruirse entre las turbulencias de una China en erupción. No era diferente aquella China de la guerra entre Mao Tse Tung y el Kuomintang que la que había conocido Pearl durante su niñez.

La dinastia Ch'ing, que desde el siglo XVII había gobernado el viejo imperio y lo había defendido de la ambición occidental en aquellos momentos estaba desbordada por su propia debilidad y por las presiones extranjeras y tras años de luchas internas y contra enemigos exteriores - Gran Bretaña, Japón, etc.- fué definitivamente derrotada por el general Sun Yat-sen, que instauró una caótica República Nacional ( 1912 ).

Esta vieja China en revolución, es el escenario en el que se desarrolla La buena tierra.

Aunque no existen referencias exactas a la fecha en que transcurre la historia , sin duda debe establecerse entre la proclamación de la República Nacional (1912) y la preguerra civil (1927 - 1945) que definitivamente llevaría a Mao Tse Tung al poder.

 La novela de Pearl S. Buck gira en torno a un personaje cuyas dos principales circunstancias son la tierra y su familia. Es una historia plana y ejemplar; benéfica como su autora; clara y amable para el lector, y a la que no le sobra literatura, pero tampoco le falta un ápice de minuciosa descripción.

Wang Lung, que al margen de su esposa O-lan es casi el único personaje con nombre propio - los demás serán "el padre de Wang Lung", "el hijo mayor", "el hermano del padre de Wang Lung", "el hijo segundo", etc., lo que, dicho sea de paso, facilita enormemente la lectura de La buena tierra-, Wang Lung, decía, es un modesto labrador con un pequeño pedazo de tierra, suficiente cuando la cosecha es abundante, pero sembrado de hambre cuando los tiempos no son favorables o traen alguna plaga.

La novela se inicia en el momento en que el modesto labrador decide formar una familia y para ello elige como esposa, por humildad y prevención, a una mujer fea. La hambruna provocada por la exuberancia monzónica, rompe el relato feliz. Wang Lung y su familia se ven obligados a emigrar hacia el sur - región de Cantón - donde esperan poder sobre vivir.

 Pearl S. Buck, que nos ha relatado intensos detalles de la vida doméstica de unos labradores chinos, mantiene su tono narrativo y no prescinde del mas crudo realismo cuando de contar miserias se trata.
 
 Entre líneas asoman algunas frases-"Hay un recurso cuando los ricos son demasiado ricos..."- y veladas referencias sobre cierta "revolución" que, años mas tarde, agobiada por la caza de brujas del maccarthismo, obligarán a Pearl a la mediocridad de tener que reunir a la prensa para dejar bien sentado que "Soy anticomunista hasta la última gota de mi sangre" (Servicio de la Agencia EFE del 12 de junio e 1949).

 Pero el pobre Wang Lung, impenitente soñador de un pedazo de tierra, no entiende nada y, puesto a no entender, tampoco comprende el panfleto de un Cristo crucificado que le da un "forastero de ojos azules" y que le lleva a la conclusión de que "Seguramente éste era un hombre muy malo para que lo colgaran así".


La suerte premia la honestidad que Wang Lung lleva demostrando desde el inicio de la novela y también la heroica perseverancia de su mujer: no queda suficientemente explicado si se trata de una algarada o de la Revolución, pero el campesino, por vía de rapiña salvaje, consigue el dinero para regresar a su tierra. O-lan, la esposa fea aunque dura como el ébano, se hace, también por vía de atropello y revuelta popular, con los medios para ampliar las propiedades de la familia.

 La diligencia en el trabajo, la bondad y la perseverancia tienen su compensación: cierto bienestar, hijos, la tierra que crece a costa de aquellos disipados que viven de las rentas...Tanta felicidad merece un castigo.

La perseverancia y el buen sentido a Wang Lung, que ya nosufre las catástrofes que e envía la naturaleza, pero sufre la de los hombres, los malos: los ricos malos, el hermano de su padre y su familia, los bandidos, los soldados...

Mediante una narración de esquema tradicional, Pearl S. Buck nos cuenta, a través de su fantástico conocimiento de Asia, la historia de tres generaciones de una familia campesina china, historia con cuidados dibujos de los rituales del nacimiento, el bautismo, la boda y la muerte; la historia con pinceladas exactas de cabañas y de palacios, de la ciudad incomprensible y del campo con menos complicaciones; historia, en fin que se desliza entre sin sabores y alegrías, pero siempre aferrada a la tierra, una tierra que determina el ser de cada uno de los personajes. (A.M.)

                                                                                                                      

Título: The Good Earth (1931)
Autora: Pearl S. Buck
Traducción: Elisabeth Mulder
Ilustración: Ballester
Editorial: editorial Juventud S.A (Licencia Círculo de Lectores)
Prólogo: Ángel Montoto
Nº de Páginas: 407


La madre (1934)


En La madre, se ven sublimados los sentimientos mas apasionados de aquella mujer, la primera estadounidense a quién se le concedió un premio Nobel.

La novela plantea, desarrolla y pelea entre sí varias tormentas que agobiaron a Pearl S. Buck: la desmedida admiración hacia la figura de su madre; su feminismo, exacerbado en aquel momento por las malas relaciones con su marido, que conduce a una defensa de al mujer y una cierta agresividad hacía el varón; y, por último, su estricta educación cristiana, que se desliza en leves torpezas maniqueas, en situaciones donde la moral occidental, transmitida a la protagonista, desvirtúa la realidad asiática.

 Y todo lo anterior pasado por la desmedida bondad de la escritora que por entonces todavía no concebía que el bien no fuera premiado y el mal castigado.




 Pearl S. Buck nos narra de nuevo, como en La buena tierra, la cotidianidad de una familia de campesinos que habita una pequeña aldea de China en la desembocadura del río Yangtsé.

 Estamos en el inicio de la guerra civil entre nacionalistas y comunistas. La madre de familia es mujer joven, diligente, que cuida de sus bebes, que queda embarazada por tercera vez, que respeta a su marido y a la madre de éste, que convive con ellos. Es mujer dura, lo es en los trabajos agrícolas y en sus labores domésticas.

El marido, que no es esencialmente malo, sino un individuo débil ante los cantos de sirena de la ciudad próxima, abandona la familia, pero la madre no tan sólo lo encubre, asegurando que se ha ido a trabajar para enviar dinero, sino que le suple en sus trabajos, redoblando los de ella, para poder mantener a la familia

Así pasan los años, con miserias y problemas, con el pecado original de la mentira que la madre debe alimentar por medio de amanuenses y del autoenvío de sus propios ahorros. Parece que la madre lo ha logrado, pero la desgracia no deja de avasallarla.

 Su mentira crece y entonces su pecado venial se vuelve mortal y atormentador : la madre mata, por vía epistolar, claro, a su marido. No es ajeno a esta fea acción su sexo todavía despierto y al que se refiere Pearl S. Buck con una delicadeza extraordinaria.

 Sin embargo, el pecado mortal, su adulterio mínimo, es castigado con graves penas, las primeras consecuencias inmediatas de sus desvaríos. A partir de entonces, la madre siempre tendrá presente, sobre todo frente a las desgracias, los ojos de aquella imagen divina que la observaba cuando vivía su lujuria.




Las catástrofes familiares llegan seguidas : primero, golpeando a su hija única; luego, enfrentando a los dos hermanos varones y enfrentándola a ella misma con su nuera, quien a su vez parece sufrir la maldición de la esterilidad.

 Y, ya en la cumbre de las desgracias, todavía los espíritus del mal seguirán ensañándose con esta madre que, al margen de unos pecados - que en Asía no lo son - ha luchado toda su vida por los demás contempla consternada como su papel en la casa ha quedado relegado al de la anciana que debe vivir dependiente de su hijo labrador y casado.

El último golpe de la tragedia llega por vía del comunismo, que es equiparado con una especie de bandolerismo canalla por el pueblo y por la misma madre, y que las autoridades castigan con la pena de muerte.

 Vale la pena leer estas últimas páginas de la novela con cierta atención: la rebelión sin nombre de los pobres contra los ricos, que se nos contaba levemente en La buena tierra, aquí tiene ya un nombre - y una condena - concreto: es el comunismo, así sin más, con su condenabilidad como único atributo.

Parece que va a cerrarse el círculo trágico, pero la inmensa bondad de Pearl, su imperiosidad cristiana, la obligan a un final feliz, un final feliz y chino donde la llegada de un varón, que perpetuará la familia, compensara todos los sufrimientos de la madre, la premiará, finalmente, por su lucha y por sus virtudes, mayores que sus defectos.(A.M.)


Pearl S. Buck falleció el 6 de marzo
de 1973, a los 81 años, en Vermont
Estados Unidos







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