lunes, 15 de octubre de 2012

José Gutiérrez-Solana (1886 - 1945)



De vez en cuando, Solana abandona unos días el cuadro comenzado y se va lejos, a cualquier parte, y allí ya, toma las diligencias, las carretas, monta en las mulas y entraen pueblos inexplorados, de esos en que todos miran como una nube de miradas al que ha llegado a la posada y no se sabe quién es. Palabras sobre Solana. Ramón G. de la Serna.
 


Al pintor José Gutiérrez -Solana, en sus escritos, le cabrían como anillo al dedo unas palabras de Pío Baroja hablando del estilo. "Yo creo que aquí [en la literatura, en el estilo] debe pasar como en un retrato, que es mejor  como retrato (no como obra artística) cuando más se parezca al retratado, no cuando más bonito sea. Así, el hombre sencillo, humilde y descuidado tendrá su perfección en el estilo sencillo, humilde y descuidado, y el hombre retórico, altisonante y gongorino en el estilo retórico, altisonante y gongorino. El hombre alto, que parezca alto; el flaco, flaco, y el jorobado, jorobado. Así debe ser. Las transformaciones de chatos en narigudos están bien para los institutos de belleza y otros lugares de farsa estética y popular, pero no para el estilo". Camilo José Cela.
 
 





Autor: José Gutiérrez-Solana.
Título: Obra Literaria.

Retrato Lírico: Juan Ramón Jiménez.
Palabras sobre Solana: Ramón Gómez de la Serna. 
Introducción: Camilo José Cela.

Editorial Taurus
Edición 1961
Nº de páginas: 700

 

 

El torero Lechuga (1914 - 1916)


Solana, la España del esperpento.

 Formidable dominador del color, saturado de originalidad y energía, Solana fue, además de pintor un apreciable escritor. Su obra, con un fuerte carácter expresionista, entronca, por su colorido, con la vieja escuela madrileña.
 Cultivó todos los géneros artísticos; el paisaje, la naturaleza muerta, el desnudo, el retrato y los cuadros costumbristas en los que sublimó de forma particular la vida sucia, grosera y grotesca.
 Solana que recogió la herencia de Goya, cuyo estilo no había sido continuado por los pintores españoles del siglo XIX, acentuó en su obra la aspereza y el antiacademicismo.
  La temática de la obra de este autor es tan viva, tan cruelmente densa y desgarrada, que su obra produjo en su tiempo un doble efecto de atracción y repulsa.

Los clowns (detalle) 1920.

Máscaras con burro, 1936. Solana



Una corrida de toros en las ventas

Hemos subido unas cuantas personas en un coche de forma de tranvía, pintado de verde y encarnado, en uno de estos coches que no se ven en ninguna parte del mundo más que en Madrid, y que llevan en la parte trasera un medallón pintado, en el que aparece la calle de Alcalá en un día de toros con los coches que se aglomeran y el gentío que se dirige a la plaza. Este vehiculo, al ponerse en marcha, tiene un vaivén terrible, como si estuviera desvencijado, y que a veces suelen romperse y saltar en pedazos las ruedas; las mulas tiran con energí y se oye el alegre sonido de los cascabeles de que están llenas las cabezas de las bestias. (Pág.78. Madrid escenas y costumbres). Gutiérrez-Solana.



Prólogo de un muerto 

Yo, lector, tenía anunciado hace seis años, pero en proyecto más de quince escribir un libro llamado La España negra ; tenía ya empezadoslos primeros articulos, por los que tuve que emprender muchos viajes y no pocos sacrificios y molestias, y más tarde, a fuerza de trabajo, pues todo cuesta trabajo, casi terminado el libro, me encontre con el rabo por desollar: me faltaba lo principal, me faltaba el prólogo. ¿Sería incapaz de hacerlo? ¿Tendría que recurrir a otro?
 Esto me tenía atrozmente preocupado, pues yo...(Pág.295. La España negra). Gutiérrez-Solana. 
  



París 
Páginas de un libro inédito


El Museo de las figuras de cera. El Museo Grevin.

Al entrar en este Museo reparamos en que hay una luz mortecina y un cartel en la pared: Lisence on tourne
 Con esta luz tan escasa y el silencio de esta sala parece volar por el espacio el sonido del tiempo. es ilusión de nuestro oido que nos silba un poco, y siendo yo el único visitante, no me choca que el portero, que está sentado en una silla, dormido, con la cabeza inclinada e un hombro y las manos...(Pág. 661. París. Páginas de un libro inédito. Gutierrez-Solana. 

 




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