domingo, 7 de octubre de 2012

El Arte de la Amistad. Murillo y Justino de Neve.

 

Museo del Prado


 
Bartolomé Esteban Murillo y Justino de Neve

El Arte de la Amistad

Primavera, la florista 1670. Dulwich Picture Gallery, Londres


Justino de Neve, 1665


El Museo Nacional del Prado presenta en esta exposición una singular selección de obras de Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682), realizadas durante las últimas dos décadas de su vida.
 
 A través de 17 piezas, entre las que se incluyen retratos, pintura religiosa de gran formato, alegorías, obras devocionales y la única miniatura conocida del artista, se pretende arrojar luz sobre la fértil relación de amistad y mercenazgo establecida entre Murillo y don Justino de Neve ( 1625-1685 ), culto y dinámico canónigo de la catedral de Sevilla, ademas de apasionado coleccionista.

Todas las obras aquí reunidas fueron concebidas en y para Sevilla. Sin embargo, debido a la dispersión del patrimonio de la ciudad durante los siglos XVIII y XIX, tan solo una se conserva en su emplazamiento original.
 
 En su momento, estas pinturas formaron parte de la colección privada de Neve, decoraron la iglesia de Santa María la Blanca y la catedral o fueron destinadas al Hospital de los Venerables Sacerdotes.
 
Estos encargos, varios de los cuales fueron parte de alguna de las empresas artísticas más importantes de la época, constituyen también las cinco secciones en las que se divide esta exposición, que pretende recuperar uno de los episodios mas importantes de la pintura barroca de la ciudad. Aprovechando esta ocasión única, se han restaurado cinco obras especialmente para la exposición.


El sueño del patricio Juan 1664-65. Fundación Santa Mª Maggiore de Roma

El retrato de Justino de Neve, regalado por el pintor al canónigo, abre la exposición como prueba de la amistad entre el artista y el mecenas. Murillo lo pintó en 1665, quizá en agradecimiento a Neve por el importante encargo que le había procurado para la iglesia de Santa María la Blanca.
 
La iglesia de Santa María la Blanca ocupa el segundo gran bloque de la exposición. Es este encargo el que afianza la relación entre ambos personajes.
 
 La iglesia, erigida sobre una antigua sinagoga, se empezó a reconstruir en 1662  bajo la estricta supervisión de Justino de Neve. Este encargó a Murillo dos grandes lienzos, que debían emplazarse en los dos lunetos bajo la cúpula, representando los orígenes de la basílica romana de Santa María Maggiore, siendo El sueño del patricio Juan uno de ellos.
 
Ademas, le encomendó otros dos lunetos mas pequeños, para las cabeceras de las naves laterales, destacando el dedicado a la Inmaculada Concepción (Louvre). En esta obra Murillo retrata a Neve en primer termino.


Bautismo de Cristo, 1667-68. Catedral de Santa Mª, Sevilla


Jesús repartiendo pan a los sacerdotes

El Hospital de los venerables sacerdotes, dedicado al cuidado de sacerdotes pobres, ancianos o enfermos y a dar cobijo a clérigos peregrinos, ocupa un importante lugar en la relación entre el pintor y el canónigo.
 
 Este hospital fue una de las numerosas fundaciones de caridad surgidas en Sevilla a raíz de la crisis económica de esos años y reflejo de la nueva orientación caritativa de la Iglesia.
 
 El edificio albergó cuatro pinturas de Murillo, entre las que destaca La Inmaculada Concepción de los Venerables, hoy en el Prado, y mostrada aquí por primera vez desde el siglo XIX con su marco original y San Pedro penitente, expuesta al público también por primera vez desde que abandonó Sevilla.


Inmaculada Concepción de los Venerables, 1678

(Detalle)


Oración en el Huerto de los Olivos, 1665-70. París, Musée du Louvre

La catedral de Sevilla ocupa el cuarto lugar de este recorrido. Cuando en 1667 Justino de Neve es elegido mayordomo de fábrica ( el encargado del mantenimiento y mejora del edificio y sus obras de arte 9, acomete varias acciones para ampliar el patrimonio artístico del templo.
 
 En este momento Murillo recibe dos grandes encargos para la catedral: la decoración de la bóveda de la Sala Capitular y el lienzo del Bautismo de Cristo para la capilla de San Antonio.
 
La exposición finaliza con la colección de Justo de Neve, el ámbito mas íntimo de la muestra. En el inventario de las pinturas de Neve, fechado el 28 de junio de 1685, pocos días después de su muerte, destaca entre su amplia colección un grupo de dieciocho obras atribuidas a Murillo.
 
 Este inventario incluía obras como La Inmaculada Concepción de los Venerables o el retrato de Justo de Neve, pero también pequeñas obras devocionales en obsidiana- como la Oración en el Huerto-, material que con su fondo negro y brillante aporta un gran dramatismo e intimidad a las representaciones. El inventario también registra bodegones de flores o alegorías de las estaciones, caso del Joven con cesta de frutas y verduras (El Verano).


Joven con cesta de frutas y verduras (El verano)

La colección del canónigo se dispersó a su muerte en subasta pública, y algunas de sus obras acabaron en la colección del comerciante de origen flamenco establecido en Sevilla, Nicolás Omazur (h. 1630-1698), poseedor de un gran número de pinturas de Murillo. Neve tenía además, un cuarteto de miniaturas ovaladas en cobre con representaciones de santos, identificadas posteriormente en la colección Omazur como de Murillo.
 
 El sueño de San José fue, con gran probabilidad, una de las miniaturas que había pertenecido a la colección de Justino de Neve y la primera que se da a conocer.

El buen pastor. Museo del Prado


Sagrada Familia del Pajarito 1649-1650.
Museo del Prado. Murillo.







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