miércoles, 24 de octubre de 2012

Francis Bacon (1909 - 1992)


Francis Bacon
 
Estudio según el retrato del Papa Inocencio X de Velázquez 1953


La exposición Francis Bacon en el Museo del Prado se celebra en colaboración con la Tate Britain de Londres y el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, que conmemoran con esta gran retrospectiva el centenario del nacimiento del artista en octubre de 1909.

En el Prado, se quiere recordar asimismo su muerte en Madrid, el 28 de abril de 1992, y sus visitas al Museo al final de su vida.

El conjunto de 62 pinturas de Bacon y objetos de archivo que se exponen, se agrupan siguiendo un orden, en parte cronológico, en varios apartados temáticos, que siguen conceptos derivados de los asuntos que trató en distintas etapas de su vida: Animal, Zona, Aprensión, Crucifixión, Crisis, Archivo, Retrato, Memorial, Épico y Final.

Siguiendo cada una de estas grandes divisiones el visitante se puede adentrar en el mundo particular de las obsesiones del artista.

La contemplación de la pintura de Bacon exige la concentración máxima, el alejamiento de los prejuicios, el abrir los ojos y la mente a la belleza de su técnica y a su descarnada y veraz aproximación al ser humano, que le ha hecho un creador universal.

ANIMAL incluye algunas de las primeras obras de Bacon, a partir de mediados de la década de 1940 y hasta 1950. Su idea de la animalidad intrínseca del ser humano se expresa fundamentalmente en la pintura de este período, aunque pervive a lo largo de su vida.



 Tres estudios para figuras al pie de una Crucifixión
(tríptico), h. 1944. Londres, Tate Presented by 
Eric Hall 1953.
 

En el centro de las escasas pinturas de estos años tempranos, muchas destruidas por el artista por las críticas adversas recibidas, está su primer tríptico, Tres estudios para figuras al pie de una Crucifixión, hacia 1944, expuesto al año siguiente en la Lefevre Gallery de Londres. Coincide su presentación con el fin de la Segunda Guerra Mundial y el descubrimiento de los horrores de los campos de concentración nazis.
Un soplo de pesimismo y crueldad se advierte en unas obras cuyo colorido vital contrasta con la violencia que se desprende de las escenas.

ZONA Y APRENSIÓN, en la década de 1950, presentan ejemplos de las variaciones sobre el Retrato del papa Inocencio X de Velázquez, con una mayor complejidad en su estructura, evidente en otras obras, como el Estudio de Babuino o la serie de Hombres de azul. las figuras se aislan dentro de una estructura metálica, en un espacio sombrío y angustioso.
Las bocas, expresivamente abiertas en un grto, se convierten en el centro de las composiciones, uniendo a la idea del poder la de la angustia intrior y la crueldad.

CRUCIFIXIÓN y CRISIS, presenta obras de los años 60, con los grandes trípticos de Tres Estudios para una Crucifixión y Crucifixión. En el segundo el propio artista desveló que el motivo central lo tomó del Cristo en la gran Crucifixión del pintor medieval Cimabue; las relaciones que se establecen son enigmáticas, sin una alusión directa al tema religioso, sino a la crueldad con que los seres humanos son capaces de tratarse unos a otros.
Aparece como tema casi exclusivo la violencia, la sangre y la sugerencia del crimen, mientras que la alusión a los nazis, negada por Bacon, se hace patente en la cruz gamada sobre el brazo de una de las figuras.



Parte central del tríptico en memoria de George
Dyer, 1971.Riehen/Basilea,Fondation Beyeler.


En la década de 1960 Bacon era ya figura capital del arte inglés de vanguardia. En su pintura, a partir de entonces, aparecen con frecuencia las referencias poéticas, desde el teatro griego (Épico) hasta Shakespeare, T.S. Eliot o García Lorca, y había sabido unir el influjo de Picasso y Soutine con su interés por Velázquez, Miguel Ángel o Van Gogh.
Su estudio (Archivo) revela el riquísimo mundo de las ilustraciones fotográficas que, junto al cine, la sirvió de punto de partida de su inspiración, mezclando las fotos sobre el movimiento de Muybridge con ilustraciones de libros variados, recortes de revistas e instantáneas de periódicos.



Fue muy importante el retrato, que definió como el género propio del siglo XX (Retrato), sobre todo de sus amigos, como Isabel Rawsthorne, Henrietta Moraes y George Dyer, modelo de elegías pictóricas que le recuerdan tras su muerte, por suicidio en 1971.

Becon es el pintor del hombre del siglo XX, de su fragilidad y violencia, del sexo invasor y la futilidad de la vida, abriendo caminos expresivos nuevos, pocas veces seguidos por los artistas del pasado que tanto admiró.






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