jueves, 13 de septiembre de 2012

Museo Nacional del Romanticismo.


Museo del Romanticismo

 El Museo Nacional del Romanticismo de Madrid de titularidad estatal, conserva una importante colección de objetos históricos y artísticos, centrada en la vida cotidiana y las costumbres del siglo XIX, con especial atención a la corriente estética del Romanticismo.
 
 Se encuentra situado en la calle San Mateo, 13, en el  "barrio de la justicia" (distrito centro), ocupando el antiguo palacio del marqués de Matallana, edificio de trazas clasicistas de Manuel Martín Rodríguez, quien se encargo de su construcción en 1776.





 El reinado de Isabel II  fue una de las etapas mas complicadas y fascinantes  de nuestra historia, que dará comienzo con la muerte de su padre, Fernando VII, en 1833 y se prolongará hasta el estallido de la conocida como la Revolución de "La Gloriosa". Durante estos treinta y cinco años, España deja atrás definitivamente el modelo del Antiguo Régimen, para dar paso a un Estado Liberal y Constitucional.
 
 El proceso fue traumatico, y en el transcurso, se sucedieron duros enfrentamientos políticos y cortesanos, levantamientos y pronunciamientos militares, varias constituciones y, también varias guerras.
 
 El ejército tuvo un papel clave en esta transformación, no sólo por su participación en los distintos enfrentamientos bélicos que jalonan el siglo, sino que la implicación de sus miembros fue decisiva en la formación de los diversos gobiernos de signo conservador, liberal y progresista que se fueron sucediendo a lo largo de la centuria.
 
 La Revolución Francesa abre el camino para el desarrollo de la era moderna que, de alguna manera, llegará a España a través de la Guerra de la Independencia.



 En este caso el conflicto se saldará a favor del absolutismo fernandino, pero los hechos mas relevantes que se derivaron de el, como la redacción de la Constitución de 1812 o la toma de conciencia de un sentimiento común frente a un enemigo extranjero, serán trascendentales en la era isabelina.
 
 El modelo del antiguo régimen defendido por Fernando VII se verá amenazado durante el Trienio Liberal y, definitivamente, con el fallecimiento del monarca.
 
 

 El edificio del museo es un ejemplo representativo de la vivienda noble en la capital madrileña,presentando elementos muy comunes a este tipo de edificios.
Como el alto portón de entrada formado por sillares de granito, ventanales con balcón de forja en el piso noble, o la techumbre abuhardillada.
 


 Este museo está situado en el centro de Madrid y, a pesar de ello no es tan visitado como debería por lo interesante de la época que representa.
  


 El museo se puede visitar tranquilamente sin aglomeraciones que impidan verlo y disfrutarlo con la atención que se merece.
 

Contemplando el jardín

Salón de baile

El comedor de la casa de estilo isabelino.


La colección de mobiliario se compone de alrededor de seiscientas piezas.
 Hay visitas guiadas y el personal de museo es muy amable.
 
Gustavo Adolfo Bécquer

Las artes decorativas están igualmente bien representadas en el Museo.

 

 Porcelanas de diversas procedencias: desde las de Sargadelos, La Cartuja, La Amistad, Sévres o Meissen, hasta las mas populares de Talavera o Puente del Arzobispo.





El suicida o Sátira del suicidio romántico
Leonardo de Atienza


 Recomiendo la visita a este museo por todo: situado en una zona del centro con mucho ambiente, se recorre de forma muy amena que nos adentra en la época, tiene la ventaja al ser casa museo de la ambientación, tiene tienda con unos precios estupendos y la cafetería esta en linea con el museo tranquilidad, calidad y buen servicio.


Oratorio


Francisco de Goya
 San Gregorio Magno


 Con este recorrido temático nos invitan a detenernos ante algunas de las obras presentes en la Exposición  Permanente, prestando especial atención a los grandes sucesos y personajes que marcaron el reinado de Isabel II.
 
 Por ello, la visita se articula entorno a varias lineas temáticas: El reinado de Isabel (Sala I), El absolutismo en liza (Sala III), Las guerras isabelinas (Sala V) y Los héroes militares (Salas II y V).
 
 Este proyecto,producido por la Dirección General de Relaciones Institucionales del Ministerio de Defensa, se ha hecho también posible gracias a la estrecha colaboración entre la Asociación de Amigos y el personal técnico del Museo; con él se inaugura el ciclo de recorridos temáticos con los que el Museo se propone ofrecer una visión algo más detallada de las múltiples temáticas presentes en sus salas.


Señora de Vargas Machuca, 1840.
Vicente López


 En el campo del retrato, el mueso posee obras de los artistas más relevantes del momento, como Federico de Madrazo, Carlos Luís de Rivera o Esquivel.

 El Museo del Romanticismo, responde a una tipología museistica específica: la casa del museo.
 
 




 Una amplia variedad de tés, cafés, tartas, bollería casera para el desayuno o merienda. Una carta con ensaladas, tostas de pan payés, mini bocadillos, con cuatro variedades de pan.



La carta es bastante completa como  bebida hay vinos, cervezas, refrescos e incluso champagne.
 


 La terraza del café del Jardín, con una fuente la escultura se ve en la foto y la vegetación de hoja perenne, da un ambiente fresco y acogedor en los días de primavera y verano.
 
Lord Byron, 1813
El mito del romanticismo

"Es el genio más grande del siglo. No es antiguo ni moderno; es el presente". Así hablaba Goethe, hombre ya casi viejo, refiriéndose a un joven inglés cuya leyenda sacudía Europa: Lord Byron.
 Anulando el tiempo (que es devenir, transcurso), el autor de Fausto otorgaba al joven una categoría de vivencia, instantaneidad y fuego, que para sí había postulado su héroe: vivir en el instante, detener el momento que se escurre, hacer de un segundo una eternidad de pasión o de goce.

Presente puro, o sea sin tiempo, Goethe, romántico que no sabía deshacerse de la vieja norma, otorgaba a Byron la base constitutiva del mito: la atemporalidad. Y la proclamaba (ya, coetáneamente, cuando aún el tiempo transcurría) imagen de otra imagen, leyenda, palabra mítica. Viviendo, Lord Byron era ya la expresión de un mito.

                                    Corsarios de guante amarillo
                                                   Luis Antonio de Villena             





            

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