viernes, 21 de septiembre de 2012

Moulin Chocolat.



París la ciudad de la luz... y de los macarons.



Maravillosa la vista desde el balcón, la Opéra National de París, la Ópera Garnier.


 

La gran noria de París en la Plaza de la Concordia.
 

Torre Eiffel


Edgar Degas, 1834 - 1917


Tienda de la calle Royale


Ladurée y los macarons un dulce muy parisino. Los macarons son unos pastelitos redondos, de sorprendente textura, de colores, cada color tiene un sabor diferente, chocolate, naranja, frambuesa, pistacho, café ...la base está hecha con clara de huevo, almendra y azúcar.
 
La historia de los salones de te parisinos está ligada con la familia Ladurée. Fue en 1862 cuando Louis Ernest Ladurée, un molinero del sudoeste de Francia, abrió una panadería en la 16 rue Royale de París.

En 1871, mientras que el barón Haussmann de París estaba dando una nueva "cara" a la ciudad, la panadería se fue transformando en una pastelería. la decoración de la pastelería se encomendó a Jules Chéret, un famoso pintor de principios de siglo y cartelista. M. Chéret buscó inspiración en las técnicas de pintura utilizadas para el techo de la Opera Garnier.

En esta época los cafés se desarrollaron y se hicieron mas lujosos, atrayendo a la alta sociedad parisina. Junto con los restaurantes chic del barrio, se convirtieron en los escaparates de la capital.
 
La mujer de Ernest Ladurée, Jeanne Souchard, hija de un conocido hotelero, tuvo a idea de mezclar estilos: el café de París y la pastelería, que dio lugar a uno de los primeros salones de te de la ciudad.
El salón de te tenía una ventaja sobre los cafés, permitía que las señoras se reunieran en libertad.




El dulce mas conocido de la famosa pastelería son estos macarons. La historia de los macarons Ladurée comienza con Pierre Desfontaines, primo segundo de Louis Ernest Ladurée, que a principios de siglo llenó las conchas macarons con un delicioso relleno de ganache.

Estas pequeñas tortas, redondas y crujientes por fuera y lisas y suaves por dentro, se fabrican todas las mañanas en Ladurée.






 Moulin Chocolat (Madrid). C/ Alcalá,77




 
Sabores con un ligero crujido de envoltura de almendra, seguido por la dulce caricia del cremoso de chocolate disimulado en su corazón...
 
Es mucho más que sólo un sabor, es un puñado de sonrisas, acompañado de un toque de travesura y unas gotitas de eternidad.
 
Le macaron de chocolate, sabroso y cremoso de chocolate 70%.
Le macaron de frambuesa fresca y chocolate negro.
Le macaron de vainilla de Tahití y chocolate blanco.
Le macaron de caramelo y flor de sal con chocolate blanco.
Le macaron de pistacho y chocolate blanco.
Le macaron de pulpa de la pasión y chocolate leche...


 


Un paraíso para los golosos, todo de excelente calidad inmejorable presencia, y totalmente artesanales. Hay postres en vasitos que armonizan frutas con bizcocho y queso. Chocolates de textura fina y suave muy bien trabajados.

 Bombones de sabores muy originales. Tartas como la Charlotte, cacao para chocolate a la taza, Brownies y pasteles con uvas de chocolate, fresas y vainilla.

 El Extreme, media esfera de bizcocho con espuma de chocolate glaseado con cacao. Y claro los riquisimos Macarons de rellenos cremosos y frescos sabores, que se deben conservar en frío, estań mas ricos.

 Cruasanes suavemente hojaldrados hechos con mantequilla. Canelles rellenos de crema pastelera con vainilla de Tahití. Magdalenas,brioches,y los pains au chocolat. Kouign Amann, típico de Normandia. El café es bueno. El personal es amable y atienden bien. El sitio no es muy grande.





 Según el mito, la Torre de babel fue un gran proyecto, cuyo objetivo era alcanzar el cielo mediante la colaboración de todos los hombres. Fracasó cuando empezaron a hablar idiomas distintos. Hoy en día, es el símbolo de la diversidad.
Babilium representa la convicción de Moulin Chocolat de que la diversidad de orígenes, colores y sabores es lo que permite ascender y alcanzar los objetivos más altos.












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