sábado, 15 de septiembre de 2012

Joaquín Sorolla (1863 - 1923).

 




El Museo del Prado dedica esta exposición antológica a Joaquín Sorolla como el último gran maestro de sus colecciones modernas y una de las figuras más sobresalientes de la pintura española del cambio de siglo.




Sorolla fue el pintor español de mayor fama y prestigio de su tiempo. Artista de una extraordinaria fecundidad creativa y una categoría excepcional como pintor, su éxito popular como autor de escenas de playa y cuadros de costumbres ha enturbiado en ocasiones la verdadera dimensión de su figura y la solidez de su trayectoria en el panorama de la pintura española e internacional de su época.



Así, en las 102 pinturas que integran la exposición se han conseguido reunir por vez primera todas las grandes obras maestras salidas de los pinceles de Sorolla, jalonando un recorrido que abarca desde sus primeros éxitos juveniles hasta la plenitud de su obra madura y sus años finales.

Entre ellas se encuentran los catorce paneles monumentales de La Visión de España pintados por el artista para decorar la biblioteca de la Hispanic Society of América de Nueva York, y que han podido verse por primera vez en varias ciudades españolas, integrándose ahora en la exposición del Prado, en una ocasión verdaderamente excepcional.

Por ello el disfrute y la valoración de la figura de Sorolla como pintor será una experiencia única para el público, que podrá enriquecer su percepción sobre el artista y su obra con la que fue su última casa y estudio, hoy Museo Sorolla, a pocas manzanas del Prado.

Cosiendo la vela, 1896



The Hispanic Society. New York.

Autorretrato

La exposición tiene un recorrido cronológico, que discurre a través de las diferentes etapas y aspectos que definen la obra de Sorolla, iniciándose con el lienzo El Palleter declarando la guerra a Napoleón, que supuso su pasaporte para completar su formación en Italia.

Junto a algunos de los ejemplos mas significativos de su etapa italiana pueden verse los primeros triunfos públicos de Sorolla a su vuelta a España en lienzos de argumento social, entre los que se encuentran las pinturas cumbre de este género,¡Otra Margarita!, ¡Aun dicen que el pescado es caro! y Trata de blancas, culminadas por el impresionante ¡Triste herencia!, con el que el artista logró el "Gran Prix" en la Exposición Universal de París de 1900.

Junto a ellas, el Sorolla de escenas marineras logra su primer cuadro de envergadura en este género con La vuelta a la pesca, seguido de obras tan significativas como Cosiendo la vela o Comiendo en la barca.


Joaquín Sorolla

El emocionante lienzo Madre da paso a los cuadros, fundamentalmente retratos, que mejor reflejan la profunda huella de Velázquez en la obra madura de Sorolla, encabezados por el espléndido Desnudo de mujer, homenaje muy personal del artista a la Venus del espejo.

A partir de la siguiente sala, que arranca con el monumental Sol de la tarde, que se expone por vez primera en España desde que fuera vendido en Nueva York, Sorolla se muestra en la plenitud absoluta de sus facultades, con las obras que le dieron mayor fama internacional.

Así, desde sus mejores retratos familiares al aire libre, se sitúan sus escenas de playa que se anticipan con Verano y se despliegan en el ámbito contiguo, donde se reúnen los lienzos mas emblemáticos del pintor, soberbia evocación pictórica de la intemporalidad de la cultura mediterránea, que culmina con la Bata rosa.

La última sección de esta sala esta integrada por algunos de los mejores retratos finales de Sorolla.

El pintor en su estudio

Accediendo al piso superior se despliega en la sala C el conjunto integro de los catorce paneles de La Visión de España.

La última sala alberga una selección de los paisajes mas jugosos de Sorolla, universo intimo que fuera escenario del final de la carrera del artista.


La bata rosa, 1916



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