sábado, 8 de septiembre de 2012

August Macke (1887 - 1914)




 

Esta exposición ofrece una amplia selección de la corta pero intensa carrera artística se August Macke que vivió un periodo especialmente innovador dentro del arte alemán en el que, mientras se desarrollan las principales tendencias expresionistas, van llegando a Alemania los sucesivos movimientos de vanguardia procedentes del resto de Europa.
 
El expresionismo, un movimiento amplio y variado, tiene como uno de sus principales generales, la experimentación del valor expresivo de los colores puros. Macke, fiel seguidor de esta premisa, convierte el color en la base programática de su pintura.
 

 August Macke, Circo 1913. Museo Thyssen-Bornemisza.
Tres acróbatas auxilian a una amazona tras sufrir un accidente.


El expresionista de la vida moderna. Como un verdadero contemporáneo de su tiempo, Macke supo integrar en su pintura los aspectos que más le interesaron de la vanguardia. Su evolución artística se inicia dentro del impresionismo y el postimpresionismo francés y atraviesa una fase en la que se percibe un verdadero fervor por la pintura "fauve".
 
 Posteriormente, a través de su amigo Franz Marc, Macke conoce a Kandinsky y se vincula al círculo de "Der Blaue Reiter" (El Jinete Azul). Durante un tiempo Macke comparte la estética no objetiva y las preocupaciones místicas y simbólicas de este grupo, pero pronto vuelve a fijarse en el mundo visible.
 
 La representación pictórica de su entorno mas cercano, se correspondía mejor con su espíritu. Los paisajes de su primer periodo van ahora dando lugar a parques y jardines poblados de unos paseantes que se interesan en la naturaleza como si formaran parte de ella.
 
 En ellos, a través de una serie de recursos compositivos, Macke nos introduce en la composición y de esta forma consigue que el espectador, las figuras y la naturaleza se fundan en completa armonía.


 August Marcke. Mujer en un diván, 1914. Acuarela sobre papel.
Museo Thyssen-Bornemisza.


Su encuentro con Robert Delaunay en 1912 fue para Macke una especie de revelación. Su cubismo cromático, bautizado por Apollinaire como orfismo, que transforma la estructura morfológica de la imagen de una estructura cromática transparente, se impone como una nueva fuerza dentro de la pintura de Macke a partir de entonces.
 
Los "escaparates", una de las aportaciones esenciales de la temática de Macke, pueden ser considerados como una personal interpretación de las "Ventanas" de Delaunay, conjugadas con una componente simultaneidad de imágenes, que es fruto de la influencia del futurismo italiano.


 Retrato de la mujer del pintor con sombrero 1909.


La luz del norte de África.Como capitulo de cierre,la exposición da muestra del trance creativo que Macke vivió, en la primavera de 1914, durante su viaje a Túnez, junto a Paul Klee y Louis Moillet. Allí el joven Macke - que pocos meses después, llamado a filas al declararse la I Guerra Mundial, moriría en el frente - resume y amplía los hallazgos pictóricos hasta entonces adquiridos. El colorido y la intensidad de la luz del Mediterráneo africano le inspiran un conjunto de obras clásicas del arte moderno.


August Macke. Restaurante del parque 1912.
 


Estos cuadros  de Macke dan una idea de la gran calidad de la obra de este pintor la selección ha sido muy cuidada.
 

August Macke. Jardín zoologíco, 1912.


   



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