domingo, 19 de agosto de 2012

Francisco de Goya (1746 - 1828)


Museo del Prado




Museo Nacional del Prado. Puerta de Goya.


Autorretrato, 1815. Museo del prado

 Francisco de Goya y Lucientes nace en Fuendetodos, en Aragón, el 30 de marzo de 1746, en el seno de una familia de clase media. En 1751, entra en el taller del pintor José Luzán. Su espontaneidad e inventiva son, sin duda, responsables de sus fracasos en la Academia de San Fernando de Madrid, donde concursa en 1763 y 1766.

En 1770 viaja a Italia, pero retorna pronto a España intentando abrirse camino en Zaragoza antes de ir a la capital.


  Retrato del pintor por Vicente López (1826).
Museo del Prado.


La fábrica de tapices.

 El 25 de julio de 1773, Goya contrae matrimonio en Madrid con Josefa Bayeu, hermana de dos antiguos alumnos del taller de Luzán: Francisco y Ramón, amigos del pintor desde la infancia. Mengs, traído a la corte de Carlos III alentado por los Bayeu, solicita los servicios de Goya en la Real Fábrica de Tapices  en 1774.

 Gracias a la obra de Valentín de Sambricio se sabe que Goya realizó hasta 63 cartones para tapices que decoraron dos residencias reales, San Lorenzo del Escorial y El Pardo. Al principio son composiciones sencillas, con escenas de caza y pesca, donde falta todavía la personalidad. La segunda serie comprende diez cartones encargados para el Palacio del Pardo con destino al comedor del futuro rey Carlos IV y su esposa María Luisa de Parma.

 El gusto de esta princesa por las diversiones al aire libre y los majos y majas de Madrid hace que introduzca estos temas. Entre 1776 y 1777 entrega una nueva serie: entre su brillante trabajo están dos grandes cartones: La merienda y el Baile a orillas del Manzanares. Pero los primeros síntomas de la enfermedad, que mas tarde iban a provocar su sordera, aparecen  interrumpiendo su trabajo.

 Durante la convalecencia Goya  acomete una actividad que marca toda su educación artística: el grabado. El 28 de julio de 1770 la Gaceta de Madrid anuncia la publicación de " nueve estampas dibujadas y grabadas por D. Francisco de Goya".

 Se trata de planchas de gran formato, copias de cuadros de Velázquez. Aplica en ellos una técnica nueva, de peculiar efecto, el aguatinta. En los últimos años de la década 79-80 continúa entregado a la serie de cartones IV y V, donde prevalecen los temas populares. La feria de Madrid, El ciego de la guitarra, El cacharrero, La vendedora de cacerolas, etc.

 En 1780 Goya presenta su candidatura a la Real Academia de San Fernando de Madrid,donde es aceptado.


 La gallina ciega (1788-89), es uno de los cartones que servían como modelos para las manufacturas de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara estaba destinado a la decoración del dormitorio de las infantas del Palacio del Pardo.


El quitasol, 1777-79. Museo del Prado

Retratista de la corte.

 El retrato del Conde de Floridablanca abre a Goya la posibilidad de convertirse en retratista de su época, y a partir de 1783, desfilan por su taller reyes y reinas, ministros y cortesanos, eclesiásticos, militares, políticos, escritores, actrices, toreros y tipos populares.

 Su éxito como retratista se debe en parte al favor de la duquesa de Osuna, Doña María Francisca Alonso de Pimentel. En 1785 es nombrado Teniente Director de Pintura de la Real Academia de San Fernando. En su nombramiento se hace alusión a su deber de suministrar cartones a la Fábrica de Tapices y a ellos vuelve Goya en 1786, entregando la serie VI en la que figura: La primavera o Las flores, La era o El verano, El otoño o La vendimia y El invierno o La nevada.

 Del mismo año son también los tapices realizados para la Alameda de los Duques de Osuna: El columpio, La cucaña, La caída, La diligencia . Recibe de nuevo encargos para tapizar los dormitorios de los infantes de El Pardo. A esta serie VII, pertenecen los famosos bocetos: La Pradera de San Isidro, La merienda, La gallina ciega, que se ven interrumpidos por la muerte del rey Carlos III. La corte española se renueva con la subida al trono de Carlos IV, proclamado en Madrid en 1789.

 Pero quien iba realmente a reinar era su esposa María Luisa de Parma, hecho que favoreció al pintor. Goya recibe el encargo de pintar los retratos de los Reyes para los centros oficiales. El 25 de abril de 1789, recibe el nombramiento de Pintor de Cámara. Pinta la serie que decora la tapicería del Real Gabinete de la Residencia del Escorial que entrega en el verano de 1792.

 Su maestría culmina de nuevo con los temas populares: El pelele, Los zancos, Las gigantillas, Los muchachos trepando a un árbol... En otoño de 1792 viaja a Cádiz y allí acomete la grave enfermedad que le dejará totalmente sordo, y marcará el resto de su obra.

El 6 de febrero de 1799 sale en el diario de Madrid un anuncio con la venta, al precio de cuatro reales, de una colección de 80 estampas al aguafuerte y al aguatinta de Goya, que reflejan los errores y vicios humanos. Son los Caprichos. Las estampas resultan tan agresivas que son retiradas bajo amenaza de la Inquisición.

 Pero Guillermardet, el embajador francés, logra llevarse una colección a Francia, donde las estudiara su ahijado Eugene Delacroix. A mediados de 1798, concluye Goya las brujerías con destino a la Alameda de los Duques de Osuna. Pinta igualmente este año los frescos del interior de la  Ermita de San Antonio de la Florida.

 En octubre de 1799, Goya es nombrado Pintor de Cámara, con 50.000 reales de sueldo y 500 ducados para coche. En la primavera de 1800 comienza en Aranjuez una de sus obras de mayor empeño en relación a la familia real, La familia de Carlos IV.


La vendimia o el otoño, 1786-87. Museo del Prado

 
La familia de Carlos IV (1800-01) Museo del Prado
 
 La familia de Carlos IV, los personajes reales están sencillamente en fila, sin justificación y nexo narrativo que los ligue, lo que ha sido irónicamente observado por Eugenio d'Ors: " parece un mostrador de animales amaestrados en el circo, asomándose detrás de su pequeña tropa dócil. Es la apoteosis de la irreverencia". Negligente en el dibujo, es, sin embargo, una obra muy compuesta en cuanto al color, cuyo secreto consiste en el perfecto equilibrio entre la gama fría y la gama caliente, con un resultado tan prodigioso que los interesados no pueden advertir la mezquindad de sus figuras, la desnudez con que sus defectos físicos y morales se descubren.


Maja desnuda, 1790-1800. Museo del Prado
 
Maja vestida, 1800-07. Museo del Prado
 
 Las Majas, el 23 de julio de 1802 muere a los 40 años la Duquesa de Alba de una manera misteriosa. La pintura de Goya se torna sombría. Durante este año y el siguiente el pintor no firma un solo cuadro.

 Poco después, pinta los cuadros mas universalmente conocidos: La maja vestida y La maja desnuda, representando a la misma mujer que, afirman los historiadores, pudo ser la Duquesa de Alba. Los cuadros se llevaron a cabo tal vez para el tocador del pabellón de la Moncloa. Se cree, además, que uno de ellos, el que representa a la dama vestida, estaba superpuesto al otro, y mediante un mecanismo articulado dejaba a éste a la vista.

A la muerte de la Duquesa sus bienes se los reparten sus principales enemigos, la reina y Godoy, pasando los cuadros a poder de este. Pero en 1808 la guerra contra los franceses y las propiedades del valido son a su vez decomisadas en beneficio del Patrimonio Nacionall.


Perro semihundido, 1820-23. Museo del Prado

En esta obra, el artista llega a su etapa culmen, trabajando con absoluta libertad, y anticipándose a su tiempo explorando temas y técnicas muy modernas. Es una pintura que te atrapa de inmediato, donde se refleja el gran vacío de la soledad, el abandono y la desesperanza. Se trata de una imagen  tremendamente austera, que representa la cabeza de un perro escondido sobre un paisaje rocoso. Con la cabeza hundida en la arena y una mirada tierna hacia arriba la obra tiene un aire lúgubre y misterioso que cautiva de inmediato. La evidente ruptura de las convenciones de representación pictórica y una total libertad en su manera de ejecución la convierten en una obra única, donde se mezcla la abstracción, el surrealismo y el simbolismo de los tiempos modernos.


 La guerra estalla el 2 de mayo de 1808, la larga tragedia convierte a Goya en cronista, episodios de revueltas del pueblo, castigos, fusilamientos, incendios y pillajes son recogidos en una serie de gravados bajo el titulo Los desastres de la guerra. A veces el carácter trágico adquiere visos simbólicos como en El Coloso. En 1812 en junio muere su esposa Josefa.


Josefa Bayeu, 1798

 
 Fernando VII vuelve al poder al terminar la contienda, temiendo las depuraciones y represalias, Goya quiso hacer una demostración pública de su patriotismo. Así surgen los grandes lienzos El dos de mayo o La carga de los Mamelucos y Los fusilamientos del 3 de mayo.


Los fusilamientos del 3 de mayo de 1808 (1814) Museo del Prado

 
El 2 de mayo de 1808 o La carga de los Mamelucos (1814)


 En febrero de 1819 Goya adquiere una villa rústica aislada cerca de la ermita de San Isidro, a orillas del Manzanares, que se conocerá popularmente como la "Quinta del Sordo". Entra en un período de aislamiento del mundo.

 Allí realiza la decoración conocida con el nombre de Pinturas negras, ejecutadas al óleo sobre un enlucido de yeso en los muros (más tarde llevadas al lienzo). En 1820 nueva y grave enfermedad. De 1820 a 1823 triunfa en España el movimiento liberal, visto con simpatía por Goya, pero esto acaba con una intervención  extranjera, conocida como "Cien mil hijos de San Luis", que vuelven a instalar a Fernando VII como rey absoluto. Una nueva ola de represión comienza y Goya, temiendo que le alcance pide licencia para realizar una cura de aguas en Plombieres (Francia).

 Después de cruzar la frontera, se dirige a Burdeos donde le espera su amigo Leandro Fernández de Moratín. Goya es ya un anciano.

 Le acompañan desde 1815 una pariente lejana, Leocadia Weiss, que entra en la casa como ama de llaves y la hija de ésta, Rosarito. La última etapa de su vida  pasa pintando hasta su muerte, a pesar de encontrarse sordo, sin pulso y falto de vista.

 El 26 de marzo de 1828 llega a Burdeos su hijo Javier y su nieto Mariano. Enfermo y cae en cama, de la que ya no se levantará. Hasta 1919 su cuerpo descansó en Burdeos; hoy reposa en San Antonio de la Florida.


Saturno devorando a su hijo, 1820-23

 
La lechera de Burdeos (1825-27) Museo del Prado

 El último cuadro del pintor es La lechera de Burdeos, que ha sido considerada como anticipo del impresionismo por la vibrante luminosidad de los claros azules y verdes venecianos que lo inundan.


Las floreras o la primavera, 1786-87

 Goya el renovador
 Una fuerza expresiva que dio vigor a la pintura española y abrió nuevos cauces a la universal.El nacimiento de Goya tuvo lugar en un momento de colonialismo artístico y político en España. Rota la tradición pictórica nacional, desde la muerte de Claudio Coello en 1639, artistas italianos y franceses acaparaban la Real Cámara y los principales encargos cortesanos y de obras públicas.

 Pero una vez mas el milagro hispano de la individualidad hizo surgir con ímpetu un arte de trascendencia insólita que iba a devolver a la pintura española, sumida en una encrucijada mediocre, la tensión necesaria. La mano generadora de esta renovación fue la de Francisco de Goya.

 La creación de Goya, sin embargo,no supo solamente nuevo brío, vigor y alta calidad para la pintura española, sino también una apertura a nivel universal en  la técnica del pincel: los primeros pasos - que tuvieron su precedente en los dos cuadros realizados por Velázquez en la Villa Médicis - de lo que seria la escuela impresionista, punto de arranque del arte pictórico contemporáneo, hecho que seria ya intuido ya por muchos en vida del artista.

José Luis Morales y Marín
Doctor en Historia del Arte, Académico Correspondiente de la real Academia de Historia y de la de Bellas Artes de San Fernando.



 El Museo del Prado atesora cerca de 500 dibujos y estampas de Goya, la más importante del mundo. Dos salas instaladas en la planta segunda muestran rotativamente, por razones de conservación, esta importante riqueza. El Toro Mariposa,el vuelo la diversión y la risa, fue una exposición que el Museo del Prado para celebrar la adquisición del dibujo de Francisco de Goya "El Toro Mariposa" (1824 - 1828).
 
 En el conjunto de la producción de Goya, merece un lugar destacado la obra sobre papel, en el que al margen de los encargos  pudo expresar con total libertad su peculiar visión del mundo. Los dibujos de sus álbumes y sus series de estampas conforman un universo personal en el que tiene cabida todo aquello que interesa al artista, desde las vivencias intimas y cotidianas hasta los grandes sucesos y temas de su tiempo. Constituyendo la obra de contenido mas directo, crítico y mordaz.




 La influencia de Goya se prolonga mas allá de nuestras fronteras. El impresionismo, Klee, Kandinsky, el surrealismo, los futuristas, el expresionismo abstracto... Todos, con mayor o menor intensidad, se inspiran en él o reconocen en la obra de Goya rasgos premonitorios de la suya. Como artista, Goya fue configurándose a partir de una serie de influencias y experiencias vitales: el influjo italianizante, su amistad con Bayeu, la admiración por Velázquez.
 
 Sin embargo, paulatinamente fue despojándose de ellas para acabar creando su propio estilo. Audaz en el tratamiento de los temas, original en el uso de recursos técnicos y expresivos, Goya consigue inquietudes desconocidas hasta entonces.
 
 En los años finales de su vida,aislado en la soledad de su sordera y sumido en el pesimismo y la tristeza, su estilo franco y directo reflejó la miseria de la condición humana. Pintó en toda su crudeza la insensatez de la guerra.


Aún aprendo,  lápiz negro y litografíco 1825-1828.


                                           Goya


                  La dulzura, el estupro,
                  la risa, la violencia,
                  la sonrisa, la sangre,
                  el cadalso, la feria.
                  Hay un diablo demente persiguiendo
                  a cuchillo la luz y las tinieblas.

                           De ti me guardo un ojo en el incendio.
                           A ti te dentelleo la cabeza.
                           Te hago crujir los húmeros. Te sorbo
                           el caracol que te hurga en una oreja.
                           A ti te entierro solamente
                           en el barro las piernas.
                                     Una pierna.
                                     Otra pierna.
                                                         Golpea.

                          ¡Huir!
                          Pero quedarse para ver,
                          para morirse sin morir.

                 ¡Oh luz de enfermería!
                 Ruedo tuerto de la alegría.
                 Aspavientos de la agonía.
                 Cuando todo se cae
                 y en adefesio España se desvae
                 y una escoba se aleja.

                                                    Volar
                 El demonio, senos de vieja.
                 Y el torero,
                 Pedro Romero.
               
                                      Y el desangrado en amarillo,
                                      Pepe-Hillo
                                      Y el anverso
                                      de la duquesa con reverso.
                                      Y la Borbón esperpentica
                                      con su Borbón esperpentico.
                                      Y la pericia
                                      de la mano del Santo Oficio.
                                      Y el escarmiento
                                      del más espantajado 
                                      fusilamiento.
                                      Y el repolludo
                                      cardenal narigado,
                                      narigudo.
                                      Y la puesta de sol en la Pradera.
                                      Y el embozado
                                      con su chistera.
                                      Y la gracia de la desgracia.
                                      Y la desgracia de la gracia.
                                      Y la poesía
                                      de la pintura clara
                                      y la sombría.
                                      Y el mascarón
                                      que se dispara
                                      para
                                      bailar en la procesión.

                                      El mascarón, la muerte,
                                      la Corte, la carencia,
                                      el vómito, la ronda,
                                      la hartura, el hambre negra,
                                      el cornalón, el sueño,
                                      la paz, la gurra.

                                      ¿De dónde vienes tú, gayumbo extraño, animal fino,
                                      corniveleto,
                                      rojo y zaino?

                                      ¿De dónde vienes, funeral,
                                      feto,
                                      irreal
                                      disparate real,
                                      boceto,
                                      alto
                                      cobalto,
                                      nube rosa,
                                      arboleda,
                                      seda umbrosa,
                                      jubilosa
                                      seda?

                                               Duendecitos. Soplones.
                                               Despacha, que despiertan.
                                               El sí pronuncian y la mano alargan
                                               al primero que llega.
                                               Ya es hora.
                                                                  ¡Gaudeamus!
                                                                                        Buen viaje.
                                               Sueño de la mentira
                                                                                              Y un entierro
                                               Que verdaderamente amedrenta al paisaje.
                                       Pintor.
                                       En tu inmortalidad llore la Gracia
                                        y sonría el Horror.

                                                                                         Rafael Albertí
 









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