viernes, 24 de agosto de 2012

Real Sitio del Buen Retiro



Siguiendo la verja sur del Jardín Botánico, por la Cuesta de Moyano, en la que se alinean los puestos de libros, aparece el Parque del Retiro. Es uno de los pulmones de Madrid, con un gran estanque presidido por el monumento a Alfonso XII, en el que hay barcas de remos y en sus alrededores gran animación en las mañanas del domingo, donde se puede ver teatro de marionetas, mimos, músicos callejeros, etc..

En este lugar se alzaba un palacio mandado construir por Felipe IV, terminado en 1635, del que solo quedan los edificios-hoy fuera del parque- del Salón de Reinos- en la plaza de Felipe IV- y el Casón del Buen Retiro- en la calle Alfonso XII-, que era el salón de baile del palacio. En la actualidad han pasado a formar parte del conjunto museístico del Prado.
 


 

 


Estanque del Retiro, monumento a Alfonso XII.

(Detalle del monumento).

Palacio de cristal.




Este palacio fue construido entre 1881 y 1883 con motivo de la celebración de la Exposición Nacional de Minería.
 

Palacio de Velázquez se concibió para exposiciones y se inauguro en 1883. Su autor fue Ricardo Velázquez. Destacan en el edificio la utilización  de ladrillos de dos colores y los azulejos obra de Daniel Zuloaga, que fueron cocidos en la Escuela de Cerámica de la Moncloa.
 
 


La rosaleda, Cecilio Rodríguez, jardinero mayor del Retiro y director del departamento de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Madrid, realiza en 1915 la Rosaleda del Retiro.

El Parterre, en tanto que jardín, la Rosaleda, como exposición floral, el Jardín de  plantas vivaces, con plantas traídas de otros países, los jardines de Cecilio Rodríguez, con su original diseño, y la Chopera, una magnífica y sombreada explanada, componen la panorámica natural de este parque ideado, sobre todo, para pasear y relajarse.

Por lo que a los edificios se refiere, y aparte de algunos pequeños templetes y construcciones menores como La Casita del Pescador y el Templete de Música, destacan tres: los ya citados palacios de Velázquez y de Cristal y el Observatorio Astronómico.
 



Parque del Retiro, con sus 120 hectáreas de terreno y sus mas de 60.000 árboles, arce japones, abedul, abeto de Douglas, sequoya gigante, madroño, roble, ciprés de los pantanos, cedro del Himalaya, morera, ginkgo, paulonia, plátano, olmo, eucalipto, tejo, pino piñonero, higuera, árbol de Júpiter, árbol del amor, almez, tilo, pinsapo, castaño de indias, magnolio etc...

Es un lugar ideal para pasear y disfrutar de todos sus rincones. Felipe II utilizó los bosques que había en este parque en el siglo XVI para sus cacerías y se hizo instalar, en las proximidades, un oratorio para su retiro y meditación.

 Fue proclamado como Real Sitio del Retiro cuando el Conde Duque de Olivares, valido de Felipe IV, mando construir un gran palacio para su rey y un extenso parque privado a su lado. Los jardines se inauguraron en 1630 con espectaculares fiestas, en las que hubo fuegos artificiales y conciertos ejecutados por músicos instalados en barcas en el centro del estanque.




En la zona mas característica del Parque del Retiro es el Palacio de Cristal  se construyó en 1887 para la Exposición de Filipinas que se celebró en el mismo año. Es la mejor muestra que tiene Madrid en arquitectura de hierro y cristal, realmente un hermoso edificio.

 Su autor fue Ricardo Velázquez, que se inspiró en el Crystal Palace de Londres. Su estructura tiene inspiración gótica y destaca la espléndida cúpula. Las partes del edificio no acristaladas se adornan con cerámicas obra de Daniel Zuloaga. Hoy se dedica este palacio a sala de exposiciones temporales, lo mismo que el de Velázquez.



Carlos III abrió parte de las dependencias  al público. Hoy los jardines pertenecen al Ayuntamiento. Aunque El Retiro entró en decadencia  después del reinado de Felipe IV, los reyes de la dinastía Borbón, en especial Carlos III, quisieron dotarlo de nueva vida.

Las verjas se instalaron durante el reinado de este último rey, que también hizo construir en su interior un Observatorio Astronómico y la Real Fábrica de Porcelana, hoy desaparecida, con la que quería rivalizar con la fábrica francesa de Limoges.



El árbol principio del bosque, es un todo. Por la raíz pertenece a la vida aislada, y, por la savia, a la vida común. Por sí solo, no es más que un árbol, pero anuncia el bosque.
 



El Ángel Caído, fue levantada en la glorieta del mismo nombre, es del escultor Ricardo Bellver y data de 1878, siendo una de las pocas estatuas dedicadas al diablo que existen en el mundo.

Fernando VII creó la llamada Casa de Fieras, un parque zoológico que siguió existiendo hasta la década de los 60 del siglo XX. Alfonso XII impulsó también obras de carácter cultural y en su época se construyeron en el interior de los jardines el Observatorio Geodésico y la Escuela de Ingenieros de Caminos.

 De finales del siglo son dos de las edificaciones mas interesantes del interior del parque: el Palacio de Velázquez y el Palacio de Cristal. También al final de siglo se levantaron el Monumento del Ángel Caído y el de Alfonso XII, que preside el estanque.
 



Hay varias fuentes en El Retiro, como la de los Galápagos y la de la Alcachofa, que en otros tiempos estuvieron situadas en otros lugares de Madrid. Hay también numerosas estatuas y entre ellas muchas de las que, en un principio se tallaron para adornar la fachada del Palacio Real y que representan a los reyes españoles.

Rodeada de un gran complejo monumental cuyo proyecto es del arquitecto Grases Riera, es de bronce y fue esculpida por Mariano Benlliure, el Monumento a Alfonso XII.
 

Fuente de la Alcachofa.

 

"El fulgor cae despacio por muros de palacios
      y por cumbres nevadas de antiquísima historia
  la larga luz tremola a través de las olas,
      salta la catarata vehemente en su gloria.
 Toca, bugle, y que los ecos briosos y raudos vuelen,
 Toca, bugle, ecos responden, y mueren y mueren, mueren.
¡Escuchadlos, oidlos! ¡Son tan claros y lánguidos,
      y cada vez más lánguidos, claros en la distancia!
     ¡Oh dulces y alejadas del mar y acantilado,
 Débilmente sonando, cuernos de Duendelandia!
Toca, bugle, que los valles purpurados te devuelven,
Toca, bugle, ecos responden, y mueren y mueren, mueren".
                                                               Tennyson

                                                                                                                                                                                                           




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