domingo, 19 de agosto de 2012

Jardín "El Capricho"




El Templo de Baco

Moratín, Goya, Bocccharini... son algunos de los grandes artistas que en algún momento, pasearon por este idílico jardín.

Este jardín, un verdadero tesoro desconocido aún para muchos madrileños. Un paseo para disfrutar del encanto del jardín dieciochesco, de sus diferentes espacios llenos de magia y encanto, de sus árboles centenarios y de su florido recorrido... Y es, al mismo tiempo un deleite para los sentidos.




El estilo de este conjunto ajardinado es británico, con la arquitectura típica que incluye laberinto, parterre, un lago y ría y un conjunto de bellas edificaciones esparcidas por él.


La Casa de la Vieja


Los estanques, jardines y construcciones recuerdan los fines lúdicos y de esparcimiento del siglo XVIII. También son visibles las brechas de la Guerra Civil: pasadizos y búnkeres ocultos bajo las flores sirvieron de refugio al general Miaja durante la defensa de Madrid, se pueden ver torres y respiraderos.


Búnker de El Capricho, 1937

Estanques, laberinto, embarcadero e isla y paseos de estatuas, arboledas y prados verdes cuajados de margaritas, pensamientos o lirios no decepcionan al visitante.

 


El Capricho esta situado en el distrito de Barajas, en el barrio del mismo nombre, Paseo Alameda de Osuna, s/n. Metro línea 5, estación El Capricho.

Cada árbol y cada escultura del jardín reflejan el cuidado y el mimo en su conservación que valora el visitante.
 
Palacio de los Duques de Osuna.




Casi cualquier vecino de la capital ha paseado por los céntricos jardines de El Retiro o el Botánico, pero no son tantos los que se desplazan a la zona noroeste de la ciudad , para recorrer los caminos que segmentan este jardín artístico.
 
 

"Apareces lleno de belleza en el horizonte
del cielo, disco vivo, que has iniciado la vida" 
                                                                                                Himno a Atón
 





Plaza de los Emperadores.

La Venus de la Alameda.


El tormento de Chopin
 
 Esta es la misteriosa ley de las vidas predestinadas, Beethoven escribió sus Sinfonías sólo con la sordera y la soledad. Y Chopin escribió sus Preludios solo con los amores fracasados y la salud destrozada. Pero la ley es siempre la misma: no hay conquista sin sufrimiento. (Pág. 19)

 Tormento de vida y de amor. Tormento de dolor y de muerte: ésta es la angustia desesperada de los Nocturnos y de los Preludios en los que se reflejó su alma.
(...) En su música están el ritmo de su tormento y el sello de su destino. (pág. 23)

  




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